No se trata de aprender. Se trata de olvidar lo que se sabe. Caminar como individuos junto a otros, hacia la compactación del ser totales, venciendo el miedo centímetro a centímetro, en el acto generoso de aceptarse.
Abrir puntillosamente el misterioso templo de nuestro cuerpo-mente con la misma alegría y la misma frescura de los niños.
Mirarse en los espejos. Romper los espejos y quedarnos quietos, con la conciencia plena de la propia identidad no alienada.
Caminar… y una vez más seguir andando…
II
La búsqueda es a través de nosotros mismos. La búsqueda es junto a los otros. Espejos en los cuales me asemejo. Espejos en los cuales me deformo. Igualdad y diversidad.
Preguntas y respuestas en una espiral que momento tras momento nos conducen a un continuo crecimiento.
El cuerpo en la inmensidad del espacio. El cuerpo en la soledad. El cuerpo en contacto con otros cuerpos.
Entenderse. Comunicar con un lenguaje total, sin miedos, sin gestos consuetudinarios. Crear un nuevo lenguaje más allá de la palabra y con ella.
Conocer, gozar y utilizar toda la linfa de cada una de las posibilidades de nuestro ser total.
Revelar nuestra voz que yace olvidada. Escucharla a través de las células transformadas en energía, y beber de ella misma.
Tocar nuestros límites e ir más allá, caminando. Caminar conociendo todos nuestros rostros. Volviendo a jugar, Después de haber aceptado ser adultos.


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